El turismo rural es una opción estupenda para los amantes de la naturaleza, quienes buscan nuevas rutas con las que disfrutar del entorno. Pero también es necesario saber dónde comer en Huesca. Es, sin duda, uno de los mejores planes para disfrutar en cualquier época del año, una buena alternativa para aprovechar unos días de descanso y escapar de la rutina, y más si se opta por la zona del pirineo oscense.

Huesca, conocida como la cabecera de la provincia, es una población reconocida por su tranquilidad a pesar de los casi cincuenta mil habitantes que posee. Sus mayores atractivos provienen del comercio y del sector servicios, además de sus vistas espectaculares y una maravillosa gastronomía. También podemos elegir entre numerosas actividades y alojamientos con encanto.

Sitiada y reconquistada a los musulmanes por Pedro I en 1096, esta ciudad tuvo gran importancia en la época iberorromana, por lo que a día de hoy se puede realizar un viaje en el tiempo en forma de visita monumental a través de sus calles, que muestran distintas formas artísticas fruto de la mezcla de estilos y épocas: gótico en la catedral, renacentista en el ayuntamiento y modernismo en el casino. Para los paisanos, no hace falta desplazarse muy lejos para disfrutar de unos días en plena naturaleza, vivir sensaciones y encontrar sitios inolvidables. Pero saber dónde comer en Huesca es, sin lugar a dudas, muy importante, puesto que la gastronomía de esta tierra aragonesa brilla con luz propia.

La provincia oscense también cuenta con un sinfín de espacios singulares, como el Restaurante Casa Rufino. Somos una parada obligatoria para quienes visitan Bolea, localidad de la comarca de la Hoya de Huesca. Nuestra exquisita cocina y el mágico entorno han hecho que nuestra casa de comidas sea considerada como una de las mejores alternativas gastronómicas de la zona.