Si quieres saber dónde comer en Huesca, deberás acercarte a Bolea, un precioso lugar situado a las faldas de sierra Carballera y conocido por ser un municipio con mucho encanto en el que encontrarás monumentos muy destacables y podrás disfrutar de un paseo tranquilo.

Antes de ayudarte a encontrar dónde comer en Huesca, debemos darte un consejo: no dejes de visitar el castillo de Bolea, que data de la época musulmana. Su origen es de finales del siglo IX y formaba parte de las defensas de la ciudad de Huesca frente a las incursiones desde las montañas.

También es muy importante que no dejes de conocer la colegiata de Santa María la Mayor, una iglesia gótica que data del siglo XVI. Construida encima de las ruinas de un antiguo castillo árabe, cuya misión era proteger los reinos de las tropas cristianas, aún se conservan restos del edificio que se pueden ver.

Una buena fecha para llegar a Bolea es el domingo más cercano al 13 de junio, día de san Antonio, donde se celebrara la Feria de la Cereza. Ese día se venden en la plaza miles de kilos de esta fruta tan típica en la región.

Cerca de la plaza podrás visitar el Museo Etnológico, donde se conservan una gran variedad de objetos y utensilios que nos permiten conocer las antiguas costumbres de la zona. Podrás ver las habitaciones tradicionales de siglos atrás y una prensa de vino, arados y otros aperos de labranza.

Después de la caminata, podemos coger fuerzas en el Restaurante Casa Rufino, un sitio de referencia no solo si te encanta el cocido, sino cualquier guiso de pollo de corral, jarretes de cordero o conejo en salsa. Acércate a comprobarlo por ti mismo; pondremos ante ti todo un universo de texturas y sabores elaborados con productos frescos de primera calidad.